Afuera estaba lloviendo, había entrado con prisa a ese lugar donde se encontraba un hombre en la recepción con el rostro sudado, de mandíbula prominente, quien amablemente platicaba con una rubia de ojos grandes y azules semejando el color de un cielo sin nubes, la joven mujer se veía alegre y llena de aventuras, sus sandalias con los dedos libres la delataban.
- Toma asiento, puedes quedarte aquí mientras pasa la lluvia. Le comento el hombre a la recién llegada.
Lydia se percato por la gente que estaba en la recepción y por quienes llegaba a ver en los pasillos, que se encontraba en un hostal. Había turistas de muy distintas nacionalidades.
Sin embargo, la conversación que estaba teniendo la rubia con el hombre de la recepción la sedujo, la extranjera reía constantemente; al parecer se la estaba pasando bien en sus vacaciones. Lydia contó dos idiomas y supo que era checa. Que la confundían primero con gringa y luego con rusa. Noto que el calor la perturbaba un poco, pero le sentaba bien al poner sus mejillas ruborizadas. Incluso de vez en cuando se le asomaban intencionalmente sus rodillas del vestido liviano que llevaba puesto, quizás lo hacían para tomar aire.
El hombre comentaba acerca de los lugares turísticos que pueden atraer a los foráneos, en esa ciudad. Había variedad de lugares para todo tipo de gustos. Cuando mencionó las grutas, la checa pregunto con curiosidad, que eran las grutas? Y donde se encontraban? A lo que Lydia interrumpiendo la conversación le propuso llevarla. La rubia aceptó con un “Yes” enérgico que salía de sus labios acompañado por una sonrisa encantadora.
En el trayecto las dos platicaban de cómo a veces el destino puede llevar a las personas a lugares tan lejanos y terminar sintiendo nostalgia por aquello que apenas se conoció por breves horas en algún viaje. Al poco rato ya se habían entendido, aunque entre risas mezclaban ambas diferentes idiomas por puro juego.
Las grutas resultaron ser maravillosas como lo eran las piernas que Lydia había visto ya anteriormente bajo la falda de la mujer checa. Pero también la extranjera había notado en Lydia su amabilidad y su buena compañía.
Habían pasado una tarde muy agradable. La lluvia había terminado y ya de regreso, un cielo abierto estaba a punto de recibir la noche. Ambas sentían acercarse a la despedida. Los últimos segundos juntas empezaban a convertirse en instantes.
Sin más que decir. Lydia le preguntó a la rubia.
- ¿Sabes cómo nos despedimos en México cuando sabemos que alguien se va por mucho tiempo?
Y la checa contesto: No sé, dime como.
Lydia la tomó suavemente de los brazos, le dio un beso en una mejilla, luego un beso en la otra y por último acercándose despacio, uno en los labios.
- La rubia le correspondió tomándola de la cintura.
Lydia le dijo: Así lo hacemos. Mintió
Para entonces, desde el momento en que sus labios se habían desprendido, ya se estaba haciendo presente la nostalgia.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Volver
Tremenda seria la noche
que me hiciera volver a ti
para volver a sentir tus manos como ecos
repitiéndose sobre mi
volver a enredarme en tu cabello,
en tus piernas y en tu lengua de agua
redescubrir el contorno
de tu cuerpo
felino
quieto
de mujer constante
seguir sintiendo el frenesí
que me provoca tu aliento
entrecortado
húmedo
embriagante
volver y regresar
bajo las sabanas
para ocultarnos hasta de los secretos mismos de la negra noche
quiero volver
volver a perderme en ti
que me hiciera volver a ti
para volver a sentir tus manos como ecos
repitiéndose sobre mi
volver a enredarme en tu cabello,
en tus piernas y en tu lengua de agua
redescubrir el contorno
de tu cuerpo
felino
quieto
de mujer constante
seguir sintiendo el frenesí
que me provoca tu aliento
entrecortado
húmedo
embriagante
volver y regresar
bajo las sabanas
para ocultarnos hasta de los secretos mismos de la negra noche
quiero volver
volver a perderme en ti
Deseo
Oh! mujer
dime cuantas mentes tienes trabajando en ti?
cuantos hombres y mujeres que desearían tenerte
al filo de sus noches en agonía
por segundos, por horas, por un milagro
o por solo una vida
dime si somos muchos
si es aquella que bajo la mirada en tu escote y ahora se esconde
si es aquel que ya se le ve angustia en su semblante
¿Cuál de ellos lleva más desesperación por ti?
Dime cual?
Dime si soy una entre tantos,
si entre todos ellos soy yo quien más te desea
Como podre saber?
Si hay alguien con más ardiente deseo que el mío?
sé que no hay manera de medir el deseo
Sin embargo, tu sabes bien cómo conservarlo
Cuando me permites solo contemplarte.
dime cuantas mentes tienes trabajando en ti?
cuantos hombres y mujeres que desearían tenerte
al filo de sus noches en agonía
por segundos, por horas, por un milagro
o por solo una vida
dime si somos muchos
si es aquella que bajo la mirada en tu escote y ahora se esconde
si es aquel que ya se le ve angustia en su semblante
¿Cuál de ellos lleva más desesperación por ti?
Dime cual?
Dime si soy una entre tantos,
si entre todos ellos soy yo quien más te desea
Como podre saber?
Si hay alguien con más ardiente deseo que el mío?
sé que no hay manera de medir el deseo
Sin embargo, tu sabes bien cómo conservarlo
Cuando me permites solo contemplarte.
Noche de dos
La música de fondo
La luz tenue
Personas empujándonos
Nuestros cuerpos se apretaban
Ella se sostenía de mi cintura
Me decía algo al oído
No logre escuchar lo que me susurraba
Pero tal vez se sentía incomoda con tanta gente
La conocía y las aglomeraciones no eran lo suyo
La abrece para calmarla
Había alcohol en el ambiente
Y el olor de su perfume tibio, entraba por mi nariz
Vi su rostro
Seguía siendo tan linda como cuando éramos jóvenes
Sus pechos tal vez ya no eran como antes
Firmes y erectos
Pero ahora eran más míos, los había poseído infinidad de veces
No nos besábamos
Pero había más intimidad entre nosotras
Que aquellas que estaban en una esquina tocándose.
Con su mirada me decía que me amaba
Mi dedo recorrió toda su espalda dibujando una serpiente
Era suficiente para decirle cuanto la deseaba
Y ella entendía
Y también sabía que ninguna de las dos quería estar ya más allí.
La luz tenue
Personas empujándonos
Nuestros cuerpos se apretaban
Ella se sostenía de mi cintura
Me decía algo al oído
No logre escuchar lo que me susurraba
Pero tal vez se sentía incomoda con tanta gente
La conocía y las aglomeraciones no eran lo suyo
La abrece para calmarla
Había alcohol en el ambiente
Y el olor de su perfume tibio, entraba por mi nariz
Vi su rostro
Seguía siendo tan linda como cuando éramos jóvenes
Sus pechos tal vez ya no eran como antes
Firmes y erectos
Pero ahora eran más míos, los había poseído infinidad de veces
No nos besábamos
Pero había más intimidad entre nosotras
Que aquellas que estaban en una esquina tocándose.
Con su mirada me decía que me amaba
Mi dedo recorrió toda su espalda dibujando una serpiente
Era suficiente para decirle cuanto la deseaba
Y ella entendía
Y también sabía que ninguna de las dos quería estar ya más allí.
Encuentros
Para encontrarnos
Hazme una cita donde no sepa
La hora, ni el lugar
Que nuestro encuentro no sea como el de tantos
No me van ni las aulas, ni las oficinas, ni el mismo barrio
No quiero encontrarte a mi alcance
No quiero que me seas fácil
Quiero primero soñarte e inventarte.
Imaginarte, llorarte
Olvidar que te busco,
Acordarme
Desesperarme,
Sentirme frágil
de repente, llegar a odiarte
Y luego un buen día, de esos que no se le olvidan a uno
Después de haber andado tanto,
Después de haber visto tanto,
Después de haber escuchado tanto
Pueda yo,
En tu rostro,
Saber detener el tiempo.
Hazme una cita donde no sepa
La hora, ni el lugar
Que nuestro encuentro no sea como el de tantos
No me van ni las aulas, ni las oficinas, ni el mismo barrio
No quiero encontrarte a mi alcance
No quiero que me seas fácil
Quiero primero soñarte e inventarte.
Imaginarte, llorarte
Olvidar que te busco,
Acordarme
Desesperarme,
Sentirme frágil
de repente, llegar a odiarte
Y luego un buen día, de esos que no se le olvidan a uno
Después de haber andado tanto,
Después de haber visto tanto,
Después de haber escuchado tanto
Pueda yo,
En tu rostro,
Saber detener el tiempo.
Recibimientos
Cierro la puerta
Muy a lo lejos dejo las mentiras para la ciudad
Ella me recibe en su habitación
Con los brazos abiertos
Me atrapa
Sus movimientos son lentos
Sensuales
Muy bien logrados
Para acelerar el ritmo en mis latidos
Ya no me dejara salir
Me tiende en su cama blanca
La espero con los labios ansiosos
Y la respiración agitada
Se acerca
Con rumbo a mi lunar
En la parte baja de mi abdomen
Allí se refugia un rato
Antes de provocar más
Trato de descifrar sus movimientos
Pero siempre son inciertos
Va sorprendiendo cada parte de mi piel
Que se deja llevar
Por una cadena de cosquilleos
Repartiéndose por todo mi cuerpo.
Muy a lo lejos dejo las mentiras para la ciudad
Ella me recibe en su habitación
Con los brazos abiertos
Me atrapa
Sus movimientos son lentos
Sensuales
Muy bien logrados
Para acelerar el ritmo en mis latidos
Ya no me dejara salir
Me tiende en su cama blanca
La espero con los labios ansiosos
Y la respiración agitada
Se acerca
Con rumbo a mi lunar
En la parte baja de mi abdomen
Allí se refugia un rato
Antes de provocar más
Trato de descifrar sus movimientos
Pero siempre son inciertos
Va sorprendiendo cada parte de mi piel
Que se deja llevar
Por una cadena de cosquilleos
Repartiéndose por todo mi cuerpo.
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